Astrología psicológica - Encuentra tu camino de la mano de Ceres Bienestar.

SOL EN TAURO: RECONOCE TU LUZ Y AFÉRRATE A TU AMOR PROPIO.

“Eres estrella envuelta en piel. La luz que has buscado fuera siempre ha estado dentro de ti”.



El sol ingresó al signo de Tauro. Este signo representa lo majestuoso que resulta el disfrute de los recursos. La tierra tiene la potencia para detener la energía del fuego (que inicia la rueda zodiacal) expresada en el signo Aries, y la sutileza para permitir que se desarrolle la vida, dar frutos, “transformar una semilla en planta”.


Esta es la fuerza del elemento tierra y de Tauro, como primera aproximación a esta energía. El aspecto más terrenal que tenemos los seres humanos es el cuerpo, por lo que tauro viene a representar los 5 sentidos. Veremos comúnmente en estos nativos expresiones grandilocuentes, y muchas veces exageradas, en torno al disfrute.


El animal que se asocia a este signo es un toro, como recordatorio del confort. Para los nativos, la distención, belleza, los placeres, el lujo, el arte, el dinero y la abundancia; son aspectos que deberá aprender a desarrollar en la vida, porque todo a va partir de su idea en torno a lo que creen que son.


Es común que una persona con exceso de esta energía sienta que vale lo que tiene materialmente. Sin embargo, la experiencia ofrece una invitación más profunda que el mero hecho del merecimiento. La experiencia requiere que la persona pueda llegar a amarse. Tauro invita a recorrer un camino de amor propio, cuya conclusión debe ser, la absoluta aceptación de todo lo que somos. Es la primera experiencia de amor que debemos desarrollar en la vida, no de amor romántico, sino encontrar en nosotros el “todo” para sentirnos valiosos y completos tal como somos.

 

Desviaciones de esta energía

 

Por supuesto que a los seres humanos se nos hace difícil amarnos, porque nos quedamos en la superficie de la experiencia que se propone. Tauro y Escorpio representan un eje que oscila entre la superficialidad, el disfrute, la simpleza Vs. la intensidad, el trauma y la complejidad; ambas cualidades se necesitan para alcanzar un equilibrio que nos permita poder ir a nuestro mundo emocional y ver nuestras complejidades, así como descansar de la búsqueda del origen y de lo que nos genera dolor, miedo e inconformidad. Este eje plantea la apertura a distendernos y simplemente disfrutar de lo simple que la tierra ofrece.


Un aspecto recurrente en personas con mucha energía taurina es evitar entrar en planteamientos dolorosos y evadir esta pulsión, manteniéndose en la superficie, de allí proviene la fama de derrochadores y superficiales. No poder entrar en tu psique, mirarte a la cara y en voz alta decirte tus verdades profundas e íntimas, es una evasión que esconde la creencia de que no podremos con el dolor. Por el contrario, si eres capaz de mirar tu ser interior y te quedas en ese extremo, será difícil poder conectar con el disfrute, porque se requiere de una actitud distendida para abrirnos a recibir lo que merecemos.

 

Este eje concentra a la pobreza, se requiere de la práctica disciplinada de una persona de cerrarse al disfrute, hasta que piensa que no lo merece. Trabajar en exceso es una manifestación desequilibrada de esta energía, por ejemplo. Es importante invertir el tiempo en descubrir lo que nos gusta hacer y valorar ese momento, tanto como el de productividad. Porque este equilibrio nos invitará a invertir en tiempo, dedicación, dinero y trabajo en nosotros mismos y, a partir de allí, salir al mundo completo, no a buscar quién te complementa, sino a disfrutar del mundo relacional con libertad.


Ahora que esta temporada comienza, te invito a que reflexionemos sobre: ¿cuánto tiempo inviertes en disfrutar? ¿Eres la pareja que deseas tener? Solo te invito a que apuestes a ti y te regales un poco de tu tiempo, hasta que valores tu compañía. 


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